jueves, noviembre 24, 2005

Ciclo de documentales: 'El programador, ese gran desconocido'

Inauguro oficialmente el ciclo de documentales con uno dedicado a la profesión más deshonrosa del siglo XXI: el programador. 'El programador, ese gran desconocido', es un documental de producción autoctona, cuyo único motivo de ser es la pura pereza de hacer algo más productivo y encima esta hecho sobre la marcha. Es más, tampoco es riguroso, y si, es critico, pero ni siquiera es constructivo. De hecho, es una pura basura sensacionalista, pero podéis tomarlo cómo un fiel reflejo del programador en España.


El programador, ese gran desconocido. Parte 1: El despertar

Cómo cada mañana despierto con la melodía del Doom, estoy muerto de sueño porque la noche anterior estuve actualizando mi blog:"Aventuras y desventuras de un programador", sobretodo contestando a esos matados que no tienen nada mejor que hacer que dejar comentarios en el foro del blog. Cómo siempre, voy mal de tiempo, asi que me afano en la 'rutina' (es con doble sentido, jejeje): primero me calzo el habitual uniforme de trabajo: vaqueros del carrefour con el pantalon pijama debajo, camiseta imperio blanca y camiseta negra encima, a poder ser de algún grupo heavy de los 80 que me da un aspecto de tio duro. Voy al baño para iniciar el 'proceso' (esta tambien es con doble, jejeje) de higiene, me da un poco de mal rollo hacerme el pajote matutino sin usar porno, pero como voy mal de tiempo y el ordenador está lejos...Me hago uno pensando en la secretaria, y ya que estamos otro pensando en la de la limpieza, no importa lo que digan del listón, el morbo es el morbo... Me lavo los dientes con el dedo ( el de la otra mano, jeje, pensabais que era un warro ), gomina en las manos y pelo patrás y por último un poco de 'Baron Dandy' la colonia del programador. Siguiente parada, la cocina. Colacao con grumos ( no importa lo que digan, el café es una droga ), el desayuno de los campeones. Salgo de casa a toda leche, porque hace un minuto que me deberían haber recogido mis compis para irme al curro. Vamos en el coche de uno de ellos y le pagamos la gasofa, sale bastante más caro que el autobus ( 15 L a los 100, dice, porque es un 1100 cc y consume mucho) pero mola ir al curro con estilo. Eso sí vamos un poco apretados, los cinco en un Micra, mi colega dice que es por su concepción deportiva.

En el coche normalmente escuchamos la banda sonora del señor de los anillos o la de star wars, los viernes que estamos más animados cantamos la de Mazinger Z.

Solemos llegar un poco tarde al curro, pero no pasa nada, nadie nos mira mal, al menos no por eso...

El PC que tengo en el curro es una mierda, la tarjeta gráfica es integrada y nisiquiera tiene aceleración 3D... Si no viene mi analista a molestarme por la mañana, me pongo los auriculares ( de los grandes, que te dejan las orejas calentitas ) y ala a currar... Mi forma de programar es muy innovadora, no creo en rutinas ni reglas, simplemente me dejo llevar y escribo los programas del tirón. Tampoco dejo comentarios, duplica el trabajo y pierdes mucho tiempo con eso de la hortografía, además si sabes programar, ¿para que quieres comentarios ? .


El programador, ese gran desconocido. Parte 2: La hora del café

Cómo todo el mundo sabe, los programadores no podemos tomar café. Decimos que no nos gusta, pero en realidad lo tenemos prohibido, una cocacola es toda la cafeína que podemos tomar. El último programador que tomó café, está retenido en guantanamo acusado de contar chistes sobre reinicios, hablar en binario y afirmar que si la Disney utilizáse Macromedia Flash se ahorrarían millones de dólares. Por eso, en la cafetería siempre se distingue a los programadores, porque tomamos cualquier otra cosa, por el bien de la humanidad. Bueno, en realidad, tampoco nos gusta demasiado.
En la cafetería se nos disitngue por nuestro elevado nivel de conversación, si, hablamos alto. Pero no sólo eso, los temas más dispares cobran un nueva dimensión en nuestras bocas. Huy que porno ha sonado eso, permitanme un segundo.....ufffffff... un programador necesita desahogarse, ser virgen no es tarea fácil...Estaba comentando lo interesantes que son nuestras conversaciones, estamos al corriente de las últimas tecnologías, dominamos practicamente todos los lenguajes de programación escritos por conocer su nombre ( no hace falta saber cómo se escribe ), distinguimos sólo con la vista ( que remedio ) si unas tetas són de silicona y corregimos a los compañero cuándo pronuncian mal en élfico. Eso demuestra la gran superioridad de nuestro colectivo con respecto al resto: un programador siempre te va a seguir la bola. Es un colectivo solidario, ningún programador quiere dejarte mal, sólo quiere parecer más listo que tú. Luego no importa lo que exageres, nadie en la conversación te llamará mentiroso a la cara. Si te pasas demasiado, se reíran dándo a entender que no es mentira que hayas creado una base de datos en hexadecimal, sino que es una broma. Al final, gana o el más habil o el que más resistencia tenga...

El programador, ese gran desconocido. Parte 3: Después del café, toca trabajar

Un programador no es consciente de que se desenvuelve en un continuo espacio-tiempo. Por eso, siempre nos pasamos del tiempo cuando vamos a tomar cafe ( es un decir, recordad que no tomamos café ). La otra excusa, es que el tiempo es relativo. En cualquier caso, después del café no queda más remedio que intentar ser productivo un rato. Muy a pesar del resto del equipo. He coincidido con otros programadores en que los analistas de esta empresa son unos inútiles. Primero de todo, pasan un montón de horas en el trabajo, llegan los primeros por la mañana y se van los últimos por la tarde. Si fuesen buenos no necesitarían dedicarle tanto tiempo,¿no?. Luego, siempre van agobiados de un lado a otro, abstraidos. Además siempre insisten en las pruebas, ¿ si confias en tus habilidades para que hace falta probar nada ?. Aparte, si luego lo van a utilizar los usuarios, ¡¡ya nos avisarán ellos si no funciona!!. Y que pesados son con el tema de los usuarios, siempre pensando en ellos, si al final siempre se quejan. Si nos hiciesen más caso a los programadores y menos a los usuarios las aplicaciones serían otro cantar. Aparte, nos miran mal cuando volvemos de tomar café. Pero estabamos hablando de los analistas... si es que son pesados porque si, preocupandose siempre tanto, vamos a ver, si el compilador dice que está bien, es que esta bien. Tu compila y deja que la naturaleza siga su curso. Además, creo que realmente no saben programar, si apenas programan nunca y hacen un montón de dibujitos y esquemas. Y los jefes de proyecto, esos sí que sí, creo que nadie se toca más los huevos que ellos, y no nos engañemos si pasan tanto tiempo en la empresa, es porque les gusta. Un jefe de proyecto sólo hace tres cosas: 1. Ir a reuniones (que debe ser cómo ir a tomar café) , 2. Discutir por teléfono ( el jefe es un borde, esos usuarios no pueden ser tan malos), 3. Perseguir al analista.
La verdad es que no se que harían si nosotros no les sacasemos el trabajo adelante....


El programador, ese gran desconocido. Parte 4: Los compañeros, se cierra el circulo

Todo programador lo sabe por dentro, el es el mejor programador del mundo. No lo afirma en público, para no herir a sus compañeros, pero él lo sabe. No gana millones de dólares cómo los que salen en las noticias porque no se dedica a la seguridad, porque ya está todo inventado y porque no le dedica suficiente tiempo, pero si le dedicase...
El problema es que carecemos de dedicación, perdemos demasiado tiempo bajando porno gratis ( y fotos de famosas ) cómo para dedicarnos a otras cosas, sino, ¿cómo se explica que no hayamos terminado el sistema operativo que estaba programando con los compis de coche?
A pesar de eso, ser programado es guay. Cuándo sales del trabajo, después de una dura jornada haciéndoles el trabajo al analista y al jefe de proyecto ( porque vamos a ver, ¿quien es el que programa?, hasta que no se ha programado no hay nada hecho ), con tus compañeros alrededor y ves cómo la gente se gira para veros pasar. Por momentos lo veo a cámara lenta, andando con nuestras vestimentas a la última ( un día esa ropa se volverá a poner de moda y será retro ), con nuestros ingeniosos comentarios, sabiendo que somos el centro de atención, andando hacia la puerta, cómo si fueramos los protagonistas de una peli de Tarantino, el saber que la gente nos vé así, casi justifica el sueldo que se atreven a pagarnos. Cuándo la gente ve un grupo de programadores, ve un cruce entre científicos de élite y estrellas de rock. Ellos se ven a si mismos cómo los Goonies.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te falta algo por aqui.
Tienes que añadir 'una noche de juerga entre programadores'.
Tan solo piensa en la cantidad de cosas impresionantes que pueden hacer unos programadores de élite un viernes por la noche. Intercambiar porno, jugar al Quake, intercambiar mas porno, jugar al Unreal, pasarse unas fotos de famosas, jugar al Warcraft... y muchas cosas mas.
Espero tu nuevo artículo sobre ello.

MongerMeister dijo...

No descarto otra documental sobre tan interesantes elementos en el ciclo de documentales. Es más, soy consciente del interes periodístico innato en ese acto ritual. No obsttante hemos tenido vaios problemas al respecto, el primero la negativa de nuestro contacto a hablar de tales eventos. Mencionó algo sobre un "pacto de silencio". Evidentemente, esa no es una respuesta válida, así que lo estamos torturando a conciencia, pero el condenado no dice ni mú. El segundo intento consistió en enviar a un infiltrado para que los espiase, pero fracasó estrepitosamente. Le preguntaron cuál era el juego más esperado, si Quake 4 o Los Sims 2. Descanse en paz.